miércoles, 15 de abril de 2015

Marcas.

Existen, al menos, dos tipos de marcas:
las que uno se hace en el cuerpo,
las que el cuerpo le hace a uno.

Mientras que algunos exponen sus tatuajes,
yo enseño mis cicatrices.

Mientras que algunos exhiben sus aros,
yo luzco mi rostro carcomido por la viruela.

Mientras que algunos esperan impacientes
entrar a la sala donde les perforarán el alma,
yo espero en la sala de pacientes
a que me realicen una traqueotomía.

¿Quién soy yo para rechazar lo que mi cuerpo me ha dado?
¿Quiénes son ustedes para aceptar algo que no ha pedido?
¿O será que no somos tan diferentes a lo que pensamos?

jueves, 12 de febrero de 2015

Merlo.



A Roberto Sayar

Merlo, merluza merlada en el merlizonte,
murlas y remurlas al mirlo mercenario,
merlas las merlanas de los merlences remermidos.

Miro los mirnos y me mirno en ellos
(si Merlín viera a Merlina así se mirlarían)
desmirlándome el alma para amarla a la vuelta.

¿Me estará mirlando? En Merlo
la murga sale a merlirme y un murmullo
mudo me muda remerlinamente.

Al verme, mi amirlo me mermela cómo me fue
y yo le digo: “Merlo me ha mermelizado
¡hasta el mermo!”

miércoles, 31 de diciembre de 2014

Te quiero.

Te quiero callada, para así poder oír lo que piensas,
te quiero lejos, para así extrañar tu compañía,
te quiero inmóvil, para así ver cómo mueves mi alrededor,
te quiero dormida, para así poder velar tu sueño.

Te quiero como furioso oleaje,
como lluvia errante,
voraz y sibilante,
irrefrenable y contrariada,
o como noche estrellada,
pasiva y desahuciada.

Permíteme quererte, hazme ese favor,
y si no lo haces, al menos,
quiérete por los dos.

miércoles, 22 de octubre de 2014

Eterna del Museo.

A Macedonio Fernández

El Presidente perdió a su Eterna;
se le esfumó hacia el pensamiento.
Se quedó solo y sin consuelo
entre prólogos y comienzos.

Autor y personajes intentan
consolarlo no es tarea fácil.
Lector seguido, lector salteado,
ninguno como él es tan frágil.

Cómo no compadecerme
de ti, poeta y filósofo,
si yo también perdí a mi Eterna
en un Museo, museo otro.

Ella era luz y era vida,
gracia, risa y compañía,
y en mis años de adolescencia
espantaba mis cobardías.

En un día que no existe
fue su último avistamiento.
La he buscado desde entonces,
como tú, en mis pensamientos.

Por eso al lector atento
tú y yo le aconsejamos:
triste no es quien perdió a su Eterna,
sino aquél que no la ha encontrado.

viernes, 10 de octubre de 2014

Así te querré.

Con pelirroja sonrisa
con pecosa mirada
con extraviados lóbulos
con melodiosa cabellera
con deliciosa piel
con aromática ironía
con pecaminosa timidez
con degustable silueta
así te imagino
así te querré.

lunes, 26 de mayo de 2014

Ensoñación.

Osas, mujer, acercarte entre sueños
y no presentarte bajo ningún nombre.
Tu rostro queda impregnado en mi pecho
como un recuerdo o una profecía.
¿Eres pasado o serás futuro?
De la nada se engendra la nada
y tu mirada me sabe a vida, a todo.
Palpar tus labios y sentirte verdad,
me despierto y estoy en la mentira.

lunes, 12 de mayo de 2014

Tanto diferentes son los hombres y tanto.

A César Vallejo.

Tanto diferentes son los hombres y tanto
sufren por las mismas causas:
lloran cuando les atan las manos,
gritan cuando les quiebran las piernas,
odian cuando les cortan las alas,
arremeten cuando les tuercen los tentáculos,
caducan cuando les rompen la trucha,
mueren cuando les desmenuzan los poyos.

Por suerte padecen de uno y no tres corazones,
las venas y los alveolos no soportarían tanto pudor.

¡Ay, si solo tán solo pudiera dividir sus dolores,
compartirlos en compañía,
volverlos medios, cuartos, décimas partes de dolor!

¡Quítense las cicatrices y arránquense
las llagas,
y emparchen mi alma sin remendar
con ellas!

Ahora o nunca,
que la muerte aún no me alcanza
y tengo más tiempo para sufrir
que ustedes.